En las últimas 24 horas la cifra de los infectados ascendió a cinco millones 505 mil 408 debido al aumento de 36 mil 704 casos detectados la víspera por los servicios de salubridad de los estados subsaharianos, según el informe del CPCE.
Igual camino siguieron los fallecimientos ya que el acumulado en ese acápite desde la llegada de la pandemia a este continente creció hasta 142 mil 196 con la adición de 754 decesos en las últimas 24 horas.
Las cantidades de muertes y contagios constituyen récords para África, sumergida ahora en una tercera y más agresiva ola de la letal enfermedad, acorde con la opinión coincidente de los directivos de los servicios de seguridad tributarios del reporte del CPCE.
Aunque las estadísticas africanas son muy inferiores a las de otras zonas del planeta, entre ellas América latina y el Caribe donde las muertes ascienden a un millón 271 mil 762 y los contagios 37 millones 352 mil 266, alarman a los especialistas desde el inicio de la pandemia, tienen un enorme potencial destructivo.
Pésimas condiciones de higiene ambiental y, sobre todo, hacinamiento en los campamentos de desplazados forzosos por tribulaciones climáticas y conflictos armados, entre otros desastres, crean un caldo de cultivo favorable al estallido de crisis humanas cuya solución podría rozar el imposible.
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