La ira es notoria en la inmensa mayoría de los 40 millones de iraquíes, quienes achacan a políticos corruptos la escasez energética, el deficiente servicio y el deterioro de la infraestructura.
‘El Ministerio de Energía culpa al de Petróleo y el de Finanzas a Irán y este último al gobierno iraquí’, subrayó el analista político Sajad Jiyad.
Las temperaturas de ebullición y los cortes de energía convergen en los meses de verano en este país, aunque hay otros elementos a tomar en cuenta para hablar de la crisis.
Segundo en orden en la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo, Iraq compra gas y energía al vecino Irán para cubrir un tercio de sus necesidades.
Teherán cortó el suministro al reclamar seis mil millones de dólares que debe pagar Bagdad, pero Iraq alega la imposibilidad de honrar esa deuda ante las sanciones impuestas por Estados Unidos a la vecina nación.
De igual manera, los apagones derivan de ataques continuos a líneas eléctricas como resultado de los cuales las autoridades confirmaron siete muertos y 11 heridos.
‘Alguien trata de desestabilizar y sembrar el caos’, declaró a la televisión el vocero de la cartera de Energía, Ahmad Moussa, y con posterioridad se informó de la renuncia del titular de ese portafolio, Majed Hantoosh.
Fue el decimoctavo año consecutivo en que dimite el ocupante de ese puesto durante la temporada veraniega.
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