En diciembre próximo, el afamado director estrenará su versión de la taquillera West Side Story (Amor sin barreras, en muchos países de habla hispana), justo cuando se cumplen seis décadas de que la obra arrasara en las salas de proyección.
Del mismo modo que su predecesora de 1961, la creación de Spielberg estará basada en el musical homónimo estrenado en Broadway en 1957 con música de Leonard Bernstein, el cual se inspiró libremente en Romeo y Julieta.
Como en la conocida tragedia de William Shakespeare, West Side Story refleja el amor prohibido de dos jóvenes golpeados por una pugna entre enemigos, en este caso dos pandillas que se enfrentan en Nueva York a mediados de los años 50 del siglo pasado: los Sharks, de origen puertorriqueño, y los Jets, de raíces europeas.
Según las informaciones difundidas hasta el momento, la cinta de Spielberg buscará superar elementos polémicos de la obra original de hace 60 años, la cual recibió entonces 10 premios Oscar (la mayor cantidad jamás obtenida por un largometraje musical), incluido el de mejor película.
De acuerdo con declaraciones del propio cineasta a la revista VanityFair, su remake busca permanecer fiel a la experiencia puertorriqueña, ‘la migración a Estados Unidos y la lucha por ganarse la vida, tener hijos y batallar contra los obstáculos de la xenofobia y los prejuicios raciales’.
En ese sentido, el realizador manifestó que solo quería a actores latinos para encarnar a los personajes hispanos, a diferencia de la adaptación cinematográfica de 1961, dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, en la que muchos intérpretes blancos con maquillaje oscuro asumieron papeles de boricuas.
La protagonista María, hermana de Bernardo, el jefe de los Sharks, y quien se enamora de Tony, exintegrante de los Jets, fue interpretada en ese filme por la actriz Natalie Wood, de ascendencia rusa; e incluso, la galardonada artista Rita Moreno, encargada de representar a Anita, fue obligada a oscurecer su rostro, a pesar de ser ella misma puertorriqueña.
Esas decisiones controvertidas de casting parece que no tendrán lugar en el proyecto de Spielberg, cuyas figuras principales serán los jóvenes actores Rachel Zegler, de origen colombiano, en el rol de María; Ariana DeBose, de ascendencia puertorriqueña (Anita); el estadounidense Ansel Elgort (Tony); y el canadiense de padres cubanos David Álvarez (Bernardo).
Al mismo tiempo, queda por ver si la nueva cinta, cuya dirección de orquesta está a cargo del venezolano Gustavo Dudamel, consigue superar algunos de los estereotipos que se le achacaron a la película previa, entre ellas la representación de los puertorriqueños como miembros de pandillas armados con cuchillos y rodeados por un clima de violencia. El reto para Spielberg parece ser rebasar esos problemas y, al mismo tiempo, mantenerse fiel a la exposición de conflictos sociales y raciales, mientras preserva el atractivo visual, musical y coreográfico que hizo de West SideStory un referente en el mundo de las tablas y la gran pantalla.
Si alguien tiene credenciales para lograr un producto que satisfaga esas y otras expectativas es el llamado rey Midas de Hollywood. A partir del 10 de diciembre, fecha prevista para el estreno, se sabrá si su versión también se convierte en oro.
(Tomado de Orbe)
















