Después de horas de debate, en la madrugada de este martes se realizó la votación en la Knesset (parlamento) con un resultado de 59 a favor e igual número en contra, lo cual impide prorrogar por otros seis meses una legislación que prohíbe la concesión automática de la ciudadanía a palestinos que se casen con nacionales.
Poco después de llegar a un acuerdo con los partidos islamita Raam y el izquierdista Meretz, ambos integrantes de la coalición, el primer ministro, el ultraderechista Naftali Bennett, consideró que la votación era una moción de censura hacia su Gobierno.
Las dos formaciones, muy críticas de esa normativa a la que califican de racista y discriminatoria, pactaron a favor de extenderla si a cambio se le otorga visas de residencia mil 600 palestinos que viven en este país y se forma un comité para buscar soluciones sobre el destino de otros nueve mil 700.
Pero el rechazo por parte de un legislador de Yamina, la agrupación de Bennett, sepultó las esperanzas del Ejecutivo.
Desde su aprobación en 2003, esa ley contó con el respaldo total de la derecha israelí, pero en esta ocasión los partidos ultraortodoxos, el Likud, del exprimer ministro Bejamin Netanyahu, y Sionismo Religioso, todos en la oposición, rechazaron su extensión para dañar a la coalición gobernante.
También dieron su voto negativo al proyecto la Lista Única, que agrupa a formaciones árabes-israelíes, y el legislador Amichai Chikli, de Yamina, cuyo voto fue decisivo.
Chikli manifestó desde hace semanas su oposición a la alianza gubernamental, que incluye a partidos de extrema derecha, centro, izquierda e islamista y con una mayoría de apenas un voto en el parlamento.
La reunificación familiar permite a un israelí solicitar la ciudadanía para su cónyuge extranjero.
La mayoría de las solicitudes son enviadas por árabes-israelíes, que suman casi 1,9 millones, en nombre de un cónyuge palestino que vive en Cisjordania o la franja de Gaza.
jha/rob
















