‘Augusto César Sandino renació desde hace 42 años. Desde 1979 se escribe una historia con esperanza’, aseguró la embajadora de Nicaragua en este país, Gilda Bolt, durante el homenaje salvadoreño.
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La diplomática ratificó el compromiso inquebrantable del sandinismo con la lucha contra la pobreza, por el desarrollo inclusivo y la independencia, mientras construye una sociedad equitativa.
‘El sandinismo es ideología y práctica, ética y misticismo revolucionario, identificación del destino de cada uno con el de todos y el de todos con el de la patria’, recalcó Bolt.
Entre los hitos de la Revolución nicaragüense destacó la alfabetización del pueblo, la reforma agraria y la defensa de la soberanía, una resistencia larga contra enemigos poderosos, como el gobierno de Estados Unidos.
Bolt señaló la consolidación de la democracia popular, consolidada después que el Frente Sandinista de Liberación Nacional perdió las elecciones de 1990 y cedió el poder sin luchar, para reconstruirse desde la base.
‘En 2007 fuimos por la reconstrucción de una nación destruida, luego la implementación del proyecto de modernización más grande jamás concebido en toda Centroamérica, diseñado hasta el más mínimo detalle’, agregó.
Así, se logró reducir a la mitad la pobreza absoluta y relativa, retornó la salud gratuita y de calidad, el 99,5 por ciento del territorio nacional está electrificado, y el 70 por ciento de la energía es renovable.
‘El hambre es cosa del pasado: autosuficiencia alimentaria y canasta de precios controlados, agua potable para el 98,2 por ciento del país’, destacó la diplomática.
La embajadora consideró que Nicaragua es un mal ejemplo para Estados Unidos, que ante la imposibilidad de vencer al sandinismo en las urnas, apostó por desestabilizar al país, lo cual acarreó un elevado costo por los disturbios de 2018.
‘Esos tres meses de 2018 dañaron gravemente el crecimiento de Nicaragua: nos costó sangre y mil 800 millones de dólares en daños y cerca de 300 mil puestos de trabajo perdidos, pero fracasaron’, señaló.
Bolt ratificó que, de cara a las elecciones de noviembre próximo, Nicaragua y el sandinismo viajan de la mano, porque ‘no es un proceso electoral es la defensa de la Revolución’.
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