El Gobierno activó un mecanismo de contingencia, asignó fondos y movilizó a miles de expertos en rescate, personal de salud y militares hacia Henan para apoyar la asistencia a la ciudadanía y reparación de la infraestructura dañada por las peores precipitaciones en 60 años.
La provincia lleva una semana exacta agobiada por un temporal que dejó hasta el momento al menos 56 muertos, tres millones de damnificados, cinco desaparecidos y pérdidas económicas superiores a los 65 mil millones de yuanes (más de 10 mil millones de dólares).
Su capital Zhengzhou se mantiene como el área más afectada en cifra de víctimas y daños a la infraestructura.
De hecho, allí continúan las labores de rescate y el bombeo de agua en un túnel que quedó completamente sumergido con muchos vehículos adentro y en el cual perdieron la vida un número impreciso de individuos.
El desbordamiento de varios ríos anegó poblados enteros de la provincia y la situación podría complicarse más porque las lluvias, tormentas y vendavales que acompañan al tifón In-Fa llegarán a las ciudades de Anyang, Jiaozuo y Nanyang, ya agobiadas por las riadas.
Aparte de Henan, otras zonas del país como Shaanxi, Mongolia Interior, Hebei y Qinghai igualmente sufren el embate de las precipitaciones con pérdidas humanas y materiales, mientras en el sureste Guangdong, Shanghái, Zhejiang, Jiangsu, Anhui, Shanxi y Taiwán aguardan por el paso de dos tifones cada vez más fuertes.
Por otro lado, China rechazó el plan de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de proceder con nuevas pesquisas en su territorio sobre el surgimiento del coronavirus SARS-CoV-2 e incluir todos los laboratorios y mercados de Wuhan, por donde primero se reportó aquí.
Zeng Yixin, subdirector de la Comisión Nacional de Salud, calificó esa decisión de ‘arrogante, una falta de respeto al sentido común y contraria a la ciencia’, exigió frenar la interferencia política, tratar el tema sobre la base científica y desarrollar las investigaciones en todos los países con casos en 2019.
Para observadores locales el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sucumbió a la presión política liderada por Estados Unidos porque llamó a Beijing a ser transparente y abierta en la nueva etapa de estudios.
Esta semana el Ministerio de Relaciones Exteriores también insistió en despolitizar el asunto y además una petición publicada en las redes sociales del gigante asiático recabó casi nueve millones de firmas a favor de incluir al laboratorio estadounidense Fort Detrick en las indagaciones.
En ese contexto, Beijing impuso sanciones a siete funcionarios e instituciones norteamericanas en reciprocidad a las que anunció la Casa Blanca citando presuntas violaciones a los derechos humanos en Hong Kong.
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