Mientras avanza el sofocante calor del verano y en medio de cortes de energía agudos y la propagación de la Covid-19, el daño continuo del sistema de agua pone en peligro aún más los niveles de salud e higiene entre la población, alertó en un comunicado el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
El texto denuncia el ataque la pasada semana contra una estación principal del llamado Gran Río artificial, lo cual afectó el suministro a cuatro localidades: Bani Walid, Misrata, Al Khums y Zliten.
Considerado el mayor proyecto de riego del mundo, esa megaobra proporciona el 60 por ciento del agua dulce utilizada en esta nación norafricana.
Construida durante el gobierno de Muanmar El Gadafi, el río artificial es una red de tuberías que transporta el líquido desde los inmensos depósitos fósiles de agua, ubicados bajo el desierto del Sahara, hasta las principales ciudades del país.
El comunicado cita varios ataques contra pozos e instalaciones encargadas de ese proceso.
‘Cuando se corta el acceso al agua, los niños a menudo se ven obligados a depender de fuentes inseguras. Esto aumenta sus riesgos de contraer enfermedades’, alertó Cristina Brugiolo, representante especial adjunta de la Unicef en Libia.
El daño deliberado e indiscriminado de los sistemas de agua y saneamiento, y de los suministros de energía necesarios para su funcionamiento, constituyen violaciones a los derechos fundamentales de las personas, subrayó.
Libia está inmensa es una espiral de violencia desde el derrocamiento de Gadafi en 2011, en una operación que contó con el respaldo de varios países occidentales como Estados Unidos, Francia y Reino Unido.
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