Lanzada en 1973 como sencillo del álbum Tres Hombres, esta canción catapultó a la formación integrada por el mencionado Hill, el pintoresco guitarrista y cantante Billy Gibbons y el intenso baterista Frank Beard, compadres de correrías musicales y humanas, auténticos genios en lo suyo.
Aparte de su peculiar entendimiento del blues, concebido como un divertido y embriagador brebaje de influencias musicales, ZZ Top se caracterizó por las barbas bíblicas, las gafas oscuras, las coreografías de Hill y Gibbons y el sonido modernista que llegó con el disco Eliminator (1983).
Volviendo al clásico de turno: La Grange es un poblado célebre por el burdel Chicken Ranch, cuya fama llegó incluso a Broadway con el musical TheBest Little Whorehouse in Texas, que inspiró en 1982 un filme protagonizado por Dolly Parton y Burt Reynolds.
Se dice que el prostíbulo, regido por una matrona conocida como Miss Edna, era el más antiguo de la región, pero con el ‘tributo’ de ZZ Top recibió más atención de la deseada y al gobernador local no le quedó más opción que mandarlo a cerrar. Moría una institución…
El propio Hill confesó que tenía 13 años cuando fue al Chicken Ranch. ‘Muchos chicos en Texas, cuando les llegaba la hora, iban allá y lo hacían. Los padres llevaban a sus hijos’, evocó. Aquel antro le inspiró el tema que, paradójicamente, no tocaron en La Grange hasta 2015.
Con un repique inicial deudor del Boogie Chillen de John Lee Hooker y el Shake Your Hips de Slim Harpo, La Grange atrapa desde sus primeros acordes y mantiene un crescendo que deriva en una explosión rítmica, y demostró que la estirpe de ZZ Top no tenía igual, ni entonces ni ahora.
Al pasar el tiempo, Gibbons comentó que la simplicidad de la canción era parte de su magia, apenas dos acordes, y su inconfundible ruptura que hace un guiño a Robert Johnson, la leyenda responsable de clásicos del blues como Crossroads o Sweet Home Chicago.
Amén de su impacto en las listas de éxitos, La Grange se convirtió en un icono de la cultura pop, con una presencia recurrente en bandas sonoras de videojuegos, series de televisión y películas, y una deliciosa puerta para adentrarse en el vigoroso universo sonoro de ZZ Top.
(Tomado de Orbe)
















