Wang Wenbin, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, urgió a las potencias occidentales a ‘aprender la lección de la historia, reflexionar y actuar con prudencia’ sobre los acontecimientos en la nación centroasiática, para evitar un deterioro.
Según precisó, China estima necesario evitar a toda costa la intervención militar bajo el pretexto de proteger la democracia en un país independiente y soberano, aboga porque la situación afgana evolucione de forma positiva y respalda la reconstrucción pacífica allí.
Wang también acusó a la Casa Blanca de mantener el acoso, coerción e injerencia arbitraria en otras naciones sin pagar ningún precio y solo por el afán de defender su política hegemónica, en respuesta a los señalamientos contra Beijing de la vicepresidenta norteamericana, Kamala Harris.
‘Washington siempre intenta imponer sus designios invocando las leyes y el orden para justificar su propio comportamiento egoísta, intimidatorio y hegemónico. Ese es el orden que pretende establecer Estados Unidos, pero ¿quién le cree todavía?’, remarcó.
Las declaraciones del portavoz chino preceden una reunión del G7, que posiblemente apruebe nuevas sanciones contra el Talibán.
El grupo armado rechaza cualquier medida de castigo y una eventual demora en la retirada de los militares de Estados Unidos de Afganistán.
Advirtió que decisiones como esas solo entorpecerían los planes de reconstrucción del país y lo obligaría a determinar una respuesta, porque desea acabar con la ocupación de las tropas extranjeras.
La semana pasada los talibanes declararon el fin de la guerra en Afganistán después que sus combatientes entraron en Kabul, la capital, y el presidente Ashraf Ghani abandonó el país.
Desde entonces, el aeropuerto de esa urbe se convirtió en escenario de caos y estampidas porque muchas personas intentan escapar, aunque la organización prometió brindar seguridad a los ciudadanos y a las misiones diplomáticas.
China dijo que ‘continuará apostando por relaciones de buena vecindad, de cooperación y amistad’ con esa nación y remarcó el apego a los principios de no injerencia en sus asuntos internos.
Su embajada opera con normalidad y las empresas presentes en Afganistán se preparan para ampliar las inversiones una vez que comience la reconstrucción.
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