De acuerdo con el diario Global Times, los expertos pertenecen al centro de lanzamiento de satélites del desierto del Gobi y llevan semanas realizando simulacros en una zona denominada Dongfeng, donde debe aterrizar la cápsula de la misión Shenzhou-12.
Se apoyan en un programa que contiene técnicas de rescate para diversos escenarios, ya sea en agua, tierra o aire.
Pero también se entrenan en la coordinación de drones, helicópteros y otros equipos a utilizar durante la futura maniobra.
El pasado 17 de junio los tres astronautas partieron en la misión Shenzhou-12 para llegar hasta el módulo central de la estación espacial, que China comenzará a construir este año y luego pondrá en total funcionamiento hacia 2023. Se trata de la séptima misión tripulada en la historia del país y los integrantes de ésta son oficiales de mando e ingenieros.
Entre sus tareas hicieron dos caminatas fuera del vehículo y se dedicaron a la reparación, mantenimiento y ensamblaje de la estación espacial.
China envió a esos profesionales luego que en mayo la nave de carga Tianzhou-2 se acopló con el módulo central de la Tianhe para entregar suministros, equipos y combustible.
El Gobierno prevé en total la salida de 10 misiones tripuladas para adiestrarse en el ensamblaje y construcción en órbita de naves complejas y grandes, así como en la realización de vuelos de larga duración cerca de la Tierra y de experimentos a gran escala.
La estación de China operará en la órbita terrestre baja a una altitud de entre 340 y 450 kilómetros, mientras su vida útil está diseñada para 10 años.
Sin embargo, los expertos creen que podrá durar más de 15 años con mantenimiento y reparaciones adecuadas.
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