Las discusiones forman parte de una conferencia internacional acerca del tema que congregará hasta mañana en la ciudad de Jinan (oriente) a funcionarios del gobierno, diplomáticos y líderes globales.
Durante la apertura, los interlocutores llamaron a hacer más por alcanzar la meta establecida por la Organización de Naciones Unidas de reducir a la mitad la cantidad de comida tirada a escala global para 2030, coincidieron en que se trata de uno de los principales desafíos del mundo actual y poco se ha hecho para superarlo.
Enfatizaron en el vínculo directo entre ese problema y el cambio climático y, especialmente, cómo pone en peligro a la seguridad alimentaria.
El presidente chino, Xi Jinping, saludó el inicio del evento y abogó por el trabajo conjunto de todos los países para poner en práctica acciones urgentes para revertir ese fenómeno.
Según recalcó, la situación pasa por la supervivencia de los seres humanos y resulta vital ponerle freno si se quiere alcanzar los objetivos de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030.
China en abril pasado aprobó una ley que autoriza a restaurantes, cantinas o cafeterías cobrar una tarifa a los clientes que dejen excesivas cantidades de comida.
La herramienta responde a preocupaciones sobre el desperdicio anual de casi 18 mil millones de kilogramos de comestibles en la industria de la gastronomía urbana del gigante asiático.
A ello se suma la pérdida de más de 35 mil millones de kilogramos de granos en las etapas previas al consumo, incluyendo almacenamiento, transporte y procesamiento, según un informe oficial.
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