Kazemi viajará mañana hacia la nación de los persas para la primera reunión con Raisi desde que este último asumió el cargo en agosto pasado.
Iraq maniobra en un delicado equilibrio entre sus dos principales aliados, Estados Unidos e Irán, sobre todo por las medidas opresivas que la Casa Blanca impuso a Teherán.
La nación árabe resuelve un tercio de sus necesidades de gas y energía eléctrica mediante transacciones con su par iraní que requieren de un permiso de excepción de Estados Unidos. Desde abril pasado, Bagdad intercede en un diálogo entre Arabia Saudita e Irán dirigido a reparar los lazos cortados desde 2016.
En agosto último, Iraq celebró un encuentro con jefes de Estado o Gobierno y otros dignatarios de varios países de la región, al margen del cual representantes iraníes y sauditas sostuvieron conversaciones.
Otro de los temas en la agenda de Kazemi en Irán contempla las visas de iraníes para visitas a lugares sagrados iraquíes.
Las autoridades de Bagdad duplicaron la cuota de extranjeros para la peregrinación por Arbain hasta la ciudad santuario de Karbala programada a finales de este mes.
Arbain marca el final del período de duelo de 40 días por el asesinato del imam Hussein, nieto del profeta Mahoma, por las fuerzas del califa Yazid en el año 680.
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