Para reunirse con El Sissi, Bennett realizó ayer un viaje relámpago al balneario de Sharm El Sheikh, ubicado en el extremo sur de la península de Sinaí, en lo que supone la primera visita de un Jefe de Gobierno israelí a esta nación norafricana desde 2011.
Aunque pasaron revista a numerosos temas bilaterales, entre ellos los económicos y tópicos regionales como la guerra civil en Libia, la reactivación de un eventual proceso de paz fue el punto medular de la cita.
Los comunicados oficiales tras la reunión son un claro indicador de esas diferencias.
Según el texto del gobierno egipcio, el mandatario reafirmó el apoyo de su país a los esfuerzos para lograr la paz en el Medio Oriente sobre la base de la solución de dos Estados y las resoluciones internacionales.
También recabó el respaldo de otras naciones a los esfuerzos de reconstrucción en la franja de Gaza y la necesidad de mantener la tregua entre palestinos e israelíes.
El documento de la oficina del primer ministro israelí obvió el tema del diálogo y la paz, pero precisó que Bennett alabó la importancia del tratado entre ambos países y el papel de El Cairo para mantener la tregua en la franja de Gaza.
En 1979 Egipto fue la primera nación árabe en rubricar un acuerdo de paz con el Estado judío y en las últimas décadas devino un mediador esencial entre Tel Aviv y los palestinos.
Con una histórica influencia regional, este país intenta sentar a ambas partes en la mesa de negociación y en ese sentido acogió días atrás una cumbre tripartita, que incluyó a Jordania y a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y en la cual se abogó por el reinicio del diálogo.
Con ese objetivo, el jefe de la inteligencia egipcia, el general Abbas Kamel, visitó el 18 de agosto último Tel Aviv y Ramala, donde se reunió con Bennett y el presidente de la ANP, Mahmud Abbas.
Asimismo, las gestiones de esta nación fueron clave para alcanzar una tregua entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) durante la agresión israelí a la franja de Gaza en mayo último, que causó la muerte a más de 250 personas, 66 de ellas menores de edad.
Sin embargo, durante su visita el pasado mes a Estados Unidos, Bennett dejó claro su rechazo a conversar con el liderazgo palestino y a la creación de un Estado para ese pueblo.
Conocido por sus posturas de derecha y ultranacionalista, el jefe del partido Yamina estimó en una entrevista con el diario The New York Times que no habría una solución al conflicto en un futuro previsible.
Una semana después, durante una videoconferencia con dirigentes de organizaciones judías norteamericanas, el primer ministro ratificó su posición.
Justificó la postura por la decisión de Abbas de apoyar las investigaciones de la Corte Penal Internacional por los crímenes cometidos por Tel Aviv en la franja de Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén oriental.
Como persona que viene del mundo empresarial, cuando alguien me demanda, no soy tan amable con él, afirmó en alusión a su pasado al frente de una empresa de software.
Desde hace una semana la tensión escaló tras la fuga de seis presos palestinos de una cárcel de máxima seguridad de Israel, que provocó numerosas protestas en Gaza y Cisjordania en apoyo a esos compatriotas.
En los últimos tres días las fuerzas israelíes bombardearon el enclave costero en respuesta al lanzamiento de cohetes por Hamas, mientras en las prisiones del Estado judío los reclusos palestinos anunciaron huelgas de hambre y diversas protestas en respuesta a los maltratos recibidos.
npg/rob
















