La iniciativa, que tendrá una duración de 18 meses, se desarrollará en cuatro localidades del país (Quito, Guayaquil, Montalvo y Simiatug) a través de la adaptación y modelación del programa Escuelas Seguras.
Al respecto, la ministra de Educación, María Brown, definió a las unidades docentes como centro de la comunidad y en ese sentido alertó que la meta principal es formar personas resilientes.
En su criterio, es necesario trabajar de manera conjunta por el bienestar, salud y calidad de vida de los estudiantes.
El presupuesto para Escuelas Seguras se destina a varios componentes como infraestructura y equipamiento adecuado, entre otros.
La preparación para casos de desastre y emergencias cuenta además con el respaldo de otras instancias como Plan Internacional y el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos, cuyo director nacional, Cristian Torres, valora altamente la idea.
De acuerdo con la titular, la educación para la prevención de riesgos de desastres y seguridad escolar ayuda a generar conciencia del entorno donde las familias viven y conocimiento que ayuda a salvar vidas.
El proyecto, apoyado también por el Programa Unión Europea Ecuador, articula acuerdos nacionales e internacionales y busca garantizar el derecho a la educación y salud de niños y adolescentes en situaciones de emergencias.
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