El mandatario manifestó que ha sido un período difícil para los oficiales, la ciudadanía no lo comprende y, como resultado, el país enfrenta dificultades para encontrar personas dispuestas a sumarse a las fuerzas del orden.
Recordó que 2020 fue el año más mortífero hasta la fecha para los policías, y eso pasó una factura ‘demasiado dura’ a la profesión.
Sin embargo, el gobernante no mencionó las discusiones sobre el racismo y la brutalidad policial, surgidas a raíz del asesinato del afronorteamericano George Floyd, asfixiado con la rodilla de un agente el año pasado en Minneapolis.
El jefe de la Casa Blanca prometió respaldar una reforma policial para evitar muertes como las de Floyd, pero las negociaciones en el Senado sobre ese tema fracasaron en septiembre y el asunto está atascado, a pesar de ser aprobado en la Cámara Baja.
En la ceremonia, ocurrida este sábado en las afueras del Congreso, Biden también rindió tributo a los cinco policías muertos hace nueve meses, cuando seguidores del expresidente Donald Trump (2017-2019) irrumpieron en la sede del Legislativo para impedir la certificación de la victoria electoral del demócrata.
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