“Evidencia científica es clara, vamos camino al desastre climático. Se agota el tiempo para dar la respuesta que la humanidad espera”, escribió el ministro de Relaciones Exteriores en su cuenta de la red social Twitter.
El llamado sucede en el undécimo y penúltimo día de la cita que reúne a delegados de casi 200 países y en cuya realización se centró la expectativa de adoptar acciones concretas en la lucha contra el cambio climático.
Sin embargo, el evento transcurre en medio de polémicas, entre otras razones por la presencia de más de 500 cabilderos de empresas que explotan combustibles fósiles, y los avances considerados “decepcionantes” para los Países Menos Desarrollados, según declaró recientemente Sonam Wangdi, presidente de los países del bloque.
La víspera fue divulgado un borrador del acuerdo final con llamados y sugerencias, pero sin ningún compromiso concreto de carácter vinculante.
Por solo mencionar algunos ejemplos, el texto exhorta a los países desarrollados a cumplir el compromiso de aportar 100 mil millones de dólares anuales para que las naciones pobres puedan enfrentar el cambio climático, pero reconoce los insuficientes fondos actuales.
El documento insta a revisar sus metas sobre reducción de emisiones de carbono para finales de 2022, convoca a acelerar la eliminación del carbón como fuente de energía y los subsidios para los combustibles fósiles, así como a implementar soluciones y enfoques sostenibles.
Reafirma también la meta trazada en París en 2015 de mantener la temperatura del planeta por debajo de los dos grados Celsius, pero admite que el impacto del cambio climático sería mucho menor de hacer que se mantenga en 1,5 grados.
Sobre los discursos brindados por los líderes mundiales en la cita, la activista sueca Greta Thunberg afirmó que se anuncian compromisos y metas fabulosas, pero los gobiernos de las naciones del norte global se resisten a tomar acciones drásticas para detener el cambio climático.
La COP26 –que concluye mañana con la presentación del acuerdo final- aconteció también en un contexto de protestas en Glasgow (Escocia) y decenas de ciudades del mundo, como parte del Día de Acción Mundial para exigir justica climática, el pasado 6 de noviembre.
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