Según la agencia angoleña de prensa (Angop), el documento fue firmado por la gobernadora Ana Paula de Carvalho, para oficializar la inserción del territorio en la iniciativa global “Fast-Track Cities” (respuesta rápida en las ciudades), inherente a la llamada Declaración de París.
La funcionaria reconoció la necesidad de asegurar el acceso de los ciudadanos a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento de las infecciones por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y la consiguiente enfermedad (el Sida).
La elaboración del plan acelerado de Luanda ayudará a bajar la tasa de personas seropositivas, estimada en alrededor de un 40 por ciento, dijo Carvalho, citada por Angop.
De acuerdo con el reporte, la titular del gobierno provincial y el secretario de Estado para Salud Pública, Franco Mufinda, instaron a las administraciones locales a prestar especial atención al proyecto Nacer libre para brillar, cuya implementación en el país busca reducir la transmisión materno-infantil de la dolencia.
El representante en Angola del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH-Sida (Onusida), Michel Kouakou, distinguió la importancia de que Luanda asuma los compromisos de la Declaración de París, pues constituye una urbe de referencia en el continente africano.
Adoptada en diciembre de 2014, la iniciativa invita a la colaboración entre las ciudades de todo el orbe y tres organizaciones: la Asociación Internacional de Proveedores de Cuidado del Sida, Onusida y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.
Sus objetivos contemplan que el 90 por ciento de las personas con VIH sepa su estado serológico, que el 90 por ciento de los diagnosticados pueda acceder a tratamientos, y que el 90 por ciento de los atendidos logre reducir su carga vírica.
Poner fin a la pandemia del Sida es posible si las grandes ciudades del planeta actúan de manera inmediata y decisiva para acelerar su respuesta, sostiene Naciones Unidas.
En muchos países, más de la mitad de los individuos con VIH residen en ciudades y en África subsahariana la proporción supera los 45 puntos porcentuales, según estimaciones de Onusida.
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