En un mensaje difundido poco antes de que el mundo celebre el Día Internacional del Migrante, Guterres dijo que quienes se desplazan siguen enfrentándose a la estigmatización generalizada, las desigualdades, la xenofobia y el racismo.
Hoy más personas que nunca viven en un país distinto al que nacieron. Mientras que muchos individuos emigran por elección, muchos otros dejan su hogar por necesidad, resaltó.
Aproximadamente 281 millones de personas eran migrantes internacionales en 2020, lo que representa el 3,6 por ciento de la población mundial.
«Las mujeres y niñas migrantes enfrentan el mayor riesgo, la violencia de género, y tienen menos opciones para buscar apoyo», añadió.
Con las fronteras cerradas a causa de la pandemia de Covid-19, Guterres recordó que muchas personas quedaron varadas sin ingresos ni refugio, sin poder volver a casa, separadas de sus familias y enfrentándose a un futuro incierto.
Sin embargo, los migrantes enriquecieron a las sociedades de todo el mundo y a menudo están en la primera línea de la respuesta a la pandemia, como científicos, profesionales sanitarios y trabajadores esenciales, dijo.
Para el jefe de la ONU, el mundo necesita una cooperación internacional más eficaz y un enfoque más compasivo para lograr el objetivo de este nuevo día internacional: Aprovechar el potencial de la movilidad humana.
Guterres instó a los estados miembros a gestionar las fronteras de forma humana, respetando plenamente los derechos humanos y las necesidades humanitarias de todos y garantizando su inclusión en los planes nacionales de vacunación contra la Covid-19.
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