El titular de Defensa, Benny Gantz, ratificó en un comunicado que su facción continuaría con su estrategia de no participar en los debates y votaciones en la Knesset (Parlamento) al considerar que sus iniciativas no son tomadas en cuenta por la alianza en el poder.
La formación anunció su postura el lunes en rechazo al estancamiento de dos proyectos para aumentar las pensiones de los uniformados de carrera y de reformas al servicio militar obligatorio, que incluya de alguna manera a los árabes y a los ultraortodoxos judíos.
No obstante, Gantz aclaró que habrá excepciones al boicot para analizar propuestas relativas al límite de mandato de los jueces de la Corte Suprema y uno sobre una investigación parlamentaria por el llamado escándalo de los submarinos, que salpicó a varias figuras políticas por la compra de tres sumergibles alemanes.
Integrada por ocho agrupaciones de diversas tendencias ideológicas, la alianza suma 61 de los 120 escaños del legislativo, por lo cual los ocho asientos de Azul y Blanco son clave para mantener al Ejecutivo.
Ante la falta de respaldo, la coalición retiró el lunes en la noche todos sus proyectos de ley para evitar una derrota que obligue a convocar a nuevas elecciones.
El primer ministro Naftali Bennett y el canciller Yair Lapid deben manejar esto, de lo contrario, el Gobierno se desintegrará, afirmó un funcionario al Canal 11.
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