La resolución, impulsada por Estados Unidos y Albania, fue adoptada por 11 miembros, con el voto en contra de Rusia y la abstención de China, India y Emiratos Árabes Unidos.
Como el reglamento de la ONU no contempla el derecho a veto para recurrir a la Asamblea, el documento fue adoptado, a pesar de la oposición de un miembro permanente del organismo encargado de velar por la seguridad internacional.
Mañana, se convocará «en sesión extraordinaria de urgencia» a la Asamblea General para que sus 193 integrantes puedan expresar sus opiniones sobre el conflicto en Ucrania y posiblemente se presente la resolución que no fue aprobada el pasado viernes en el Consejo.
En esa oportunidad, Rusia vetó el proyecto de resolución y aseguró que la razón principal para votar en contra de ese documento no era lo que se incluía en él, sino lo que se dejó fuera.
Según apuntó entonces el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, los países occidentales han convertido a Ucrania en «un peón de su juego geopolítico sin importarles en absoluto los intereses del pueblo».
Por ejemplo, apuntó, el hecho de que quienes se hicieran con el poder en Kiev mediante un golpe de Estado lanzaron bombas y misiles a las poblaciones en la región del Donbass y asesinaran a civiles.
Rusia está en contra de los crímenes de los nacionalistas ucranianos que asesinan con impunidad desde hace ocho años: dónde estaba el Consejo de Seguridad cuando todo eso sucedía, por qué no reaccionaron, cuestionó Nebenzia.
El pasado jueves, Rusia lanzó una operación militar en la región autónoma ucraniana de Donbass, luego de que las autoridades de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk solicitaran ayuda para repeler la agresión de Kiev.
Días antes, el 21 de febrero, el Kremlin reconoció la independencia y soberanía de ambos territorios y firmó tratados de amistad, cooperación y asistencia mutua con esos líderes, los cuales incluyeron el establecimiento de relaciones diplomáticas y la ayuda militar.
La información sobre el inicio de la operación fue transmitida el 24 de febrero por el presidente Vladimir Putin en un discurso televisado, en el que afirmó que Moscú tratará de proteger a la población del Donbass y “desmilitarizar” Ucrania.
Desde ese momento, Rusia ha estado sujeta a nuevas y duras sanciones y también a numerosas amenazas por parte de los países occidentales, lo cual ya tiene fuertes repercusiones en la economía global como el aumento acelerado de los precios del petróleo.
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