Sobre el magistrado recae el escrutinio por su negativa a apartarse de los casos de Supremo luego de transcender informes de que su esposa, Virginia “Ginni” Thomas, intercambió docenas de mensajes con el entonces jefe de personal de la Casa Blanca, Mark Meadows, semanas después de los comicios.
Los textos de correo parecían mostrarla elaborando estrategias sobre cómo eludir la voluntad de los votantes estadounidenses para instalar a Trump en un segundo mandato en la mansión ejecutiva desconociendo la victoria de Joe Biden, un resultado que describió como un «fraude obvio» y «el mayor atraco de nuestra historia».
El diario The Washington Post y la cadena CBS reportaron esta semana que Ginni Thomas reveló en una entrevista su participación en el mítin pro-Trump «Stop the Steal» (Detener el robo) que precedió al ataque al Capitolio el 6 de enero del pasado año.
Aproximadamente durante el mismo período de tiempo post-electoral, Clarence Thomas se negó a recusar numerosos desafíos legales pro-Trump que impugnaban los resultados de 2020.
A principios de 2022, el magistrado emitió el único voto disidente de un fallo del Supremo que despejó el camino para que el comité de la Cámara de Representantes que investiga el asalto a la sede del Congreso estadounidense obtuviera los registros de Trump de la Casa Blanca.
El último enredo de la pareja se produce cuando la Corte Suprema vio un deterioro en la imagen pública de Thomas y pide que renuncie o sea forzado a salir del tribunal.
«Clarence Thomas debe ser sometido a un juicio político», escribió en Twitter la congresista Ilhan Omar (demócrata de Minnesota) tras la publicación de los mensajes de Ginni Thomas con Meadows.
Entre los 29 textos intercambiados había uno fechado el 10 de noviembre -una semana después de las elecciones- en el que, según el Post, ella escribió: «¡Ayuda a este gran presidente a mantenerse firme, Mark! La mayoría sabe que Biden y la izquierda están intentando el mayor atraco de nuestra Historia».
La Corte Suprema de Estados Unidos tiene una composición de nueve jueces, seis conservadores, uno de ellos Clarence Thomas, y tres liberales.
Recién concluyeron las audiencias de confirmación ante el Comité Judicial del Senado de la jueza Ketanji Brown Jackson, nominada de Biden al Supremo, que de ser avalada reemplazará a Stephen G. Breyer, quien anunció en enero su jubilación.
Jackson se convertiría en la primera mujer negra en llegar al más importante tribunal de justicia de la nación y el tercer afroamericano en ocupar allí un banquillo después de Thurgood Marshall y su sucesor, Clarence Thomas. oda/dfm
















