Si la policía decide multarme, por supuesto que haría lo correcto y renunciaría, afirmó Starmer, quien exige al primer ministro conservador Boris Johnson que deje el cargo después que las autoridades lo sancionaron por incumplir las normas del confinamiento.
El líder opositor asegura que no infringió las reglas cuando fue fotografiado en abril de 2021 con una cerveza en la mano en la oficina de un diputado laborista en Durham, Inglaterra.
El encuentro tuvo lugar en momentos en que las medidas del confinamiento vigentes prohibían las reuniones sociales en lugares cerrados, pero Starmer afirma que fue un encuentro de trabajo donde se ordenó comida porque los restaurantes estaban cerrados.
En un inicio la policía hizo caso omiso a la denuncia, pero la semana pasada anunció que decidió iniciar una investigación tras recibir nuevas informaciones relevantes sobre el ¨beergate´, nombre con el que la prensa local bautizó el escándalo.
Según analistas, el anuncio de Starmer constituye una maniobra política arriesgada, porque en su intento por presionar aún más Johnson no solo pone en juego su carrera, sino que coloca un gran peso sobre los hombros de la fuerza policial de Durham.
El primer ministro, quien fue multado con 50 libras esterlinas (60 dólares) por violar el confinamiento en 2020 al asistir a una fiesta de cumpleaños organizada en su honor en la residencia oficial, en cambio se niega a dejar el cargo, y alega que siempre pensó que se trató de una reunión de trabajo.
Scotland Yard aún no ha concluido su investigación sobre el llamado ´partygate´, y el gobernante conservador podría recibir otras sanciones pecuniarias porque según denuncias, habría asistido a varios eventos sociales en Downing Street.
Johnson también está bajo el escrutinio de una comisión parlamentaria que busca determinar si le mintió a los diputados de forma deliberada cuando les aseguró en diciembre pasado que jamás violó las reglas antiCovid-19.
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