Un funcionario del campo de Sharara, ubicado en el suroeste del territorio nacional, precisó al portal noticioso Al Ain que en sus primeras horas del reinicio de actividades superó los 100 mil barriles, aunque para finales de esta semana alcanzará su máxima capacidad.
Destacó que los equipos técnicos laboran para garantizar el flujo de crudo al puerto de Al-Zawiya, desde donde se exporta a otras naciones.
En los últimos meses milicias y señores de la guerra cerraron campos petroleros y puertos en medio de la disputa por el poder entre Abdel Hamid Dbeibeh y Fathi Bashagha, que reclaman el cargo de primer ministro.
La batalla legal y política entre Dbeibeh y Bashagha tiene como telón de fondo la fractura entre el este y el oeste de Libia.
El primero controla la capital y las zonas occidentales, mientras el segundo tiene como base las zonas orientales, en especial la ciudad de Tobruk, sede del parlamento.
Tras un año de relativa calma, el temor a un nuevo brote de violencia aumentó desde principios de febrero, cuando el legislativo nombró a Bashagha como primer ministro interino en sustitución de Dbeibeh, quien se niega a entregar el poder antes de las elecciones.
Esta nación vive una espiral de violencia desde el derrocamiento de Muamar al Gadafi en 2011, luego de una guerra apoyada por miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, entre ellos, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
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