Según Xu Jianmin, funcionario de la administración de Revitalización Rural, con la entrega de ayuda al restante 35 por ciento de los individuos supervisados se eliminaron los riesgos de que retornaran a la pauperización.
Esos resultados –aseveró- evidencian que China no vio una gran cantidad de ciudadanos otra vez en la pobreza durante la primera mitad de este año.
Xu mencionó el establecimiento de un grupo especial de trabajo para aliviar el impacto de los rebrotes de Covid-19 mediante medidas como asistencias financieras, apoyo en el terreno industrial y en las ofertas de empleo.
También informó sobre la reubicación de 4,5 millones de residentes en zonas rurales en viviendas dignas.
En febrero de 2021 el presidente Xi Jinping declaró el fin de la pobreza extrema en China, pero pidió esfuerzos redoblados del Partido Comunista para solucionar problemas que enfrentan los campesinos en la agricultura y evitar la recaída en esa condición.
El país en ocho años mejoró las condiciones de vida de 98,99 millones de individuos y de los 832 condados rurales más desfavorecidos del país.
Según recordó Xi, esos poblados experimentaron profundas transformaciones en su situación general, pues la campaña implicó la reubicación en vecindarios con casas más confortables, instalaciones de servicios públicos, mejor infraestructura vial, transporte, y oportunidades de educación y empleos.
Con la erradicación del flagelo, China cumplió con esa meta de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas una década antes de lo programado.
La campaña formó parte de un ambicioso plan que debe concluir con la construcción de una sociedad modestamente próspera, y por tanto todos los ciudadanos deben vivir de forma digna.
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