“Después de 74 años de desplazamientos y ocupación. ¿No es hora de que termine esta ocupación?, preguntó Abbas durante una conferencia de prensa conjunta, celebrada en la ciudad cisjordana de Belén.
El mandatario reafirmó los legítimos de su pueblo a tener un país independiente con capital en Jerusalén Este, zona controlada por Israel desde hace más de cinco décadas.
“Dos estados a lo largo de las líneas de 1967 con intercambios de tierras mutuamente acordados siguen siendo la mejor manera de lograr la misma medida de seguridad, prosperidad, libertad y democracia para los palestinos y los israelíes”, recalcó.
También reclamó una solución justa al problema de los refugiados palestinos basada en las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Abbas destacó la importancia de restaurar las bases para impulsar un nuevo proceso de paz, aunque hace unos días el asesor de Seguridad Nacional norteamericano, Jake Sullivan, afirmó que ese tema no estaba en la agenda de Biden.
Asimismo, recordó las promesas del mandatario de reabrir el consulado estadounidense en Jerusalén, cerrado por su antecesor Donald Trump, y de eliminar de una lista de grupos terroristas redactada por el Departamento de Estado a la Organización para la Liberación de Palestina.
Washington debe colaborar para finalizar la ocupación israelí de nuestra tierra y sus actos de discriminación racial, manifestó.
En ese sentido, denunció el reciente asesinato por parte de soldados israelíes de la periodista palestina Shireen Abu Akleh y exigió justicia por ese crimen.
Por su parte, Biden repitió la misma tesis de hace dos días a su llegada a Israel, cuando defendió la solución de dos estados como la mejor vía para poner fin al conflicto, aunque enfatizó que no es visible en el horizonte cercano.
“Como presidente de Estados Unidos, mi compromiso con el objetivo de una solución de dos estados no ha cambiado”, apuntó el presidente, quien estimó que “el terreno no está maduro en este momento para reiniciar las negociaciones”.
Aunque se refirió al sufrimiento del pueblo palestino, el gobernante evitó condenar las políticas de Tel Aviv y anunció 300 millones de dólares en ayuda a los palestinos.
Tras su encuentro con Abbas, Biden regresó a Israel desde donde partió rumbo a Arabia Saudita para participar en una cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, a la que también están invitado los dirigentes de Jordania, Iraq y Egipto.
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