El Consejo de ministros examina estrategias para la contención del consumo energético con el objetivo de elaborar un nuevo proyecto de ley que, según trascendió, será presentado la próxima semana, señala este viernes en su página digital el diario Il Giornale.
En criterio de analistas, se aplicará el mismo esquema de decretos anteriores, el cual contempla la rebaja en el impuesto al valor agregado (IVA) del gas y la electricidad, así como una bonificación fiscal para las empresas, apunta la fuente.
El ministro de Transición Ecológica, Roberto Cingolani, dirige las discusiones sobre algunas propuestas, entre ellas la reducción en un grado de la calefacción en las instituciones y los hogares, durante una hora menos cada día.
En las regiones del país donde el clima es más templado, los radiadores podrían encenderse diariamente en el próximo invierno dos grados por debajo de lo habitual y hasta dos horas menos que en años anteriores,
Se prevé desarrollar una campaña publicitaria institucional para concienciar a los italianos sobre la importancia de ahorrar energía, pero por el momento se descarta la posibilidad de reducir el consumo en las escuelas.
Según cálculos esas acciones permitirían el ahorro de entre tres mil y seis mil millones de metros cúbicos de gas.
El 30 de agosto último Carlo Bonomi, presidente de la Confederación General de la Industria Italiana (Cofindustria) informó que directivos de esa organización en las regiones norteñas de Véneto, Lombardía, Emilia Romaña y Piemonte debatieron recientemente sobre la emergencia energética.
Esos líderes empresariales alertaron que a falta de medidas para contener los precios de los recursos energéticos se está paralizando el sistema empresarial italiano, con el riesgo de desindustrializar el país, lo cual puede poner en peligro la seguridad y estabilidad social nacional.
Pusieron como ejemplo que mientras en 2019 los costos totales de electricidad y gas en el sector industrial de esas cuatro regiones ascendió a unos cuatro mil 500 millones de euros, en 2022 los sobrecostos pueden alcanzar hasta 41 mil millones.
Bonomi hizo un llamamiento a la ayuda del Gobierno italiano, con el argumento de que la situación es de carácter extraordinario y urgente, porque es imposible mantener la producción con un costo tan diferencial en comparación con los competidores de otros países.
Las repercusiones, anticipó, no se verán solo en las empresas sino en el conjunto de la sociedad, con evidentes problemas de estabilidad social y económica para los trabajadores, las familias y el país entero.
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