La cita será una oportunidad para colocar el tema en la cima de la agenda internacional porque el fenómeno climático que viven numerosos países exige aunar esfuerzos en el campo de la adaptación y la reducción de su impacto negativo, subrayó.
Durante su participación virtual en una reunión de la Coalición para el Agua y el Clima, celebrada en Ginebra, el funcionario anunció que su país, en cooperación con otros Estados, presentará una iniciativa sobre ese asunto en la cumbre climática, a celebrarse en noviembre venidero en el balneario egipcio de Sharm El Sheikh.
Swailem detalló que el proyecto apunta a lograr la integración entre las políticas del agua y la investigación científica para preparar futuras medidas.
Hace dos semanas, al intervenir en la apertura de un foro sobre medio ambiente y desarrollo, el ministro también destacó la importancia de adoptar acciones globales para enfrentar el flagelo.
Sewilam afirmó entonces que Egipto es uno de los países más afectados por la escasez de agua en el mundo.
Dependemos del río Nilo para cubrir el 97 por ciento de las necesidades de la población, subrayó.
Esta nación norafricana tiene una disponibilidad hídrica anual de 60 mil millones de metros cúbicos (bmc), pero sus necesidades se sitúan en torno a los 114 bcm.
Según la ONU, una población enfrenta escasez de agua cuando los suministros anuales caen por debajo de los mil metros cúbicos per cápita, mientras la escasez absoluta es declarada con la mitad de esa cifra. En Egipto la cantidad ronda los 560 metros cúbicos anuales.
En septiembre del pasado año, el entonces titular de Irrigación y Recursos Hídricos, Mohamed Abdel Ati, reveló que el cambio climático amenaza del 12 al 15 por ciento de las tierras fértiles del delta del Nilo, en el norte del país, debido al crecimiento previsto del nivel del mar.
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