Según el diario El Observador en la manifestación marcharon unas 50 mil personas, muchas más de las que lo hicieron por iguales demandas una semana atrás.
Convocados por la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU), la movilización fue encabezada por gremios de alumnos de secundaria, que en las últimas semanas ocuparon decenas de liceos, apoyados por sus maestros, que compartieron paro de actividades desde el martes.
También fueron protagonistas los miembros de la Asociación de Docentes de la Universidad de la República (Udelar), el primer sindicato que se fue a la huelga.
Los reclamos no son nuevos, como explicó a la multitud la integrante de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), Amira Fagundez: defensa del presupuesto de la educación pública, pero también en rechazo a la reforma educativa impulsada por la Administración Nacinal de Educación Pública (ANEP).
Alegan que se trata de una imposición gubernamental en la que no hay participación real de los actores del sistema.
Los gremios protestantes señalan la contradicción entre el crecimiento del Producto Interno Bruto y el aumento de la pobreza, amén del recorte del presupuesto para el sector.
En el caso de la Udelar auguran que su presupuesto mermará en el siete por ciento al final del período presidencial de Luis Lacalle Pou.
La manifestación pareció un colofón a las protestas, pero no al conflicto, que promete nuevos capítulos ante la reticencia oficial de agregar nuevas partidas a los gastos educativos.
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