De acuerdo con ese medio, Liang Wannian, dirigente de la Comisión Nacional de la Salud, predijo un grave escenario si se pierde el actual control sobre la enfermedad y el coronavirus SARS-CoV-2, que la provoca.
El experto dijo que China todavía enfrenta crecientes presiones por los casos importados de Covid-19 y la variante Ómicron del virus, pero además su sistema de salud no puede soportar la patogenicidad viral.
A su juicio, un alza de contagios y defunciones, más la falta de recursos médicos, solo dispararía el temor en la población y golpearía tanto a la sociedad como a la economía.
Liang consideró pertinente seguir con el uso obligatorio de mascarillas como medida de prevención y descartó el cese hacia la primavera de 2023 de la estrategia cero Covid-19, la cual implica confinamientos, pruebas PCR a diario en poblaciones enteras e interrupción de la vida pública.
“Todavía persiste una gran incertidumbre acerca del virus, especialmente en la mutación del virus, y la secuencia de la infección aun está bajo estudio. No existe un freno para aplicar si lo dejamos”, agregó, al pedir calma y confianza a la sociedad.
A finales de noviembre pasado el epidemiólogo Wu Zunyou, otra voz reconocida en China, se pronunció en similares términos y aseguró que el éxito del país contra la Covid-19 se debe a la negativa de convivir con la enfermedad y también al cierre de las fronteras desde marzo de 2020.
Incluso, indicó que esa postura permitió evitar al menos 200 millones de infecciones con el SARS-CoV-2 y tres millones de muertes.
De igual manera, una investigación oficial precisó que convivir con la Covid-19 representaría para China la devastación del sistema de salud, más de 10 mil pacientes a diario en condiciones de gravedad y amplia afectación económica.
El gigante asiático en los últimos meses reportó frecuentes rebrotes con la Ómicron y actualmente experimenta un ligero incremento de pacientes en demarcaciones como Mongolia Interior, Xinjiang, Guangdong, Shanghái y Beijing.
De manera general, contabiliza más de 27 mil muertos y siete millones de casos en su parte continental, Hong Kong, Macao y Taiwán desde el surgimiento de la patología y del virus que la provoca en diciembre de 2019.
Cada una de sus provincias toma previsiones para evitar una oleada a gran escala como la que azotó en abril y mayo a Shanghái, convertida entonces en el epicentro de la propagación de la Ómicron.
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