Esos problemas interrumpen el ciclo hidrológico, advirtió el canciller durante las sesiones de la V edición de la Semana del Agua de El Cairo.
Sobre el tema, afirmó que Egipto es uno de los países más afectados a nivel mundial por la falta del vital líquido.
Según datos oficiales, esta nación norafricana depende del río Nilo para cubrir el 97 por ciento de las necesidades de sus 104 millones de habitantes.
El país tiene una disponibilidad hídrica anual de 60 mil millones de metros cúbicos, pero su consumo se sitúa en torno a los 114 mil millones.
Durante su intervención, Shoukry destacó la importancia para debatir ese tema de la Conferencia de las Partes del Acuerdo Climático (COP27), a efectuarse el próximo mes en el balneario de Sharm El Sheikh, y de la segunda Conferencia del Agua de Naciones Unidas, programada para marzo de 2023.
Precisamente, apuntó, durante la COP27 se realizará una sesión de diálogo sobre seguridad hídrica, se dedicará un día al agua y se lanzará una iniciativa internacional sobre el tema.
Ese último proyecto tendrá tres objetivos: reducir la pérdida de agua a nivel global, adoptar políticas relacionadas con el líquido y lograr los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a través de la financiación y la innovación.
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