Según la Comisión Nacional de Salud, en lo adelante solo publicará información relacionada con la patología “para su estudio y referencia”.
Días atrás la nación asiática suspendió la contabilización de los casos asintomáticos, que son mayoría actualmente; y también restringió los decesos por Covid-19 a pacientes fallecidos tras complicaciones respiratorias.
China revoluciona su estrategia sanitaria con el cese de muchas medidas y la modificación de otras, pero al mismo tiempo experimenta el peor resurgimiento de la enfermedad desde 2020 en Wuhan y las predicciones apuntan a que habrá tres oleadas hasta mediados de marzo próximo.
Reportes de prensa hablan de hasta medio millón de casos al día en ciudades como Qingdao y Dongguan, mientras las autoridades recomiendan cuidado extremo porque las personas pueden infectarse más de una vez y todavía el país está lejos de alcanzar la inmunidad de rebaño.
Se supo de una creciente presión en las instituciones de salud por la cantidad de médicos y enfermeras contagiadas con el coronavirus SARS-CoV-2, la habilitación de más espacios públicos en hospitales de campaña para tratar a pacientes febriles y la ampliación de las consultas en línea que prescriben medicamentos.
Igualmente, trascendió la preocupación de muchos ciudadanos tras noticias sobre la aparición de manchas blancas en los pulmones de algunos pacientes y los expertos indican que se debe a infecciones con la variante original del virus, o sea, la detectada en Wuhan.
Frente al actual escenario el Gobierno acelera la vacunación a los ancianos y otros grupos vulnerables, las farmacéuticas trabajan a plena capacidad para revertir la escasez de medicinas y se intensifica la ofensiva contra el encarecimiento de los productos más demandados.
Por otro lado, las clínicas privadas de Guangzhou, Beijing y Shanghái comenzaron a ofrecer tratamientos con la pastilla estadounidense Paxlovid y se alista la vacunación de la comunidad alemana con el preparado de BioNTech-Pfizer.
Las zonas rurales de China multiplican esfuerzos para lidiar con un previsible aumento de casos durante las vacaciones por Año Nuevo Lunar en enero y febrero, pues millones de trabajadores migrantes regresarán a sus poblados natales para la celebración en familia.
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