En algunas provincias el personal de salud acude puerta por puerta para inmunizar a los mayores de 60 años de edad y las autoridades intensifican las campañas educativas sobre la necesidad y los beneficios de recibir esos medicamentos.
Varios lugares recurren a los incentivos monetarios y ofrecen cientos de yuanes a quienes acepten vacunarse, mientras otros entregan canastas de alimentos y distintas bonificaciones.
Al Gobierno le preocupa que alrededor de 25 millones de individuos con más de 60 años se niegan a inyectarse contra la Covid-19, porque son los más vulnerables mientras el país vive el peor resurgimiento de la enfermedad desde 2020 en Wuhan y las predicciones apuntan a que habrá tres oleadas hasta mediados de marzo próximo.
Sus expertos intentan despejar los temores sobre las reacciones adversas como la aparición de fiebre y coágulos de sangre tras la vacunación e insisten en que es la mejor manera de evitar condiciones críticas y la muerte durante la infección con el coronavirus SARS-CoV-2.
China tiene a disposición 13 productos de factura nacional y desde la semana pasada aplica la cuarta dosis para aumentar la protección inmune.
Según cifras oficiales, más de 90 por ciento de la población está completamente vacunada, pero la mayoría necesita recibir un refuerzo ante la constante mutación de virus y la caída en los niveles de los anticuerpos.
Actualmente la situación sanitaria en China es compleja, reportes de prensa hablan de hasta medio millón de casos al día en ciudades como Qingdao y hay pronósticos de hasta dos millones de contagios diarios en la provincia de Zhejiang para Año Nuevo.
Se supo de una creciente presión en las instituciones de salud por la cantidad de médicos y enfermeras contagiadas con el virus, la habilitación de más espacios públicos en hospitales de campaña para tratar a pacientes febriles y la ampliación de las consultas en línea que prescriben medicamentos. Las autoridades recomiendan cuidado extremo porque las personas pueden infectarse más de una vez y todavía el país está lejos de alcanzar la inmunidad de rebaño.
Mientras, las zonas rurales multiplican esfuerzos para lidiar con un previsible aumento de casos durante las vacaciones por Año Nuevo Lunar en enero y febrero, pues millones de trabajadores migrantes regresarán a sus poblados natales para la celebración en familia.
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