Wang Wenbin, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que el país realizó los preparativos necesarios, tiene confianza en los ajustes al mecanismo epidemiológico e implementará las modificaciones de forma ordenada y sostenida.
Resaltó el basamento científico de los ajustes y las predicciones sobre el pico de contagios por regiones, lo cual permitirá normalizar las labores socioeconómicas sin mayores contratiempos.
El portavoz defendió la estrategia aplicada en China durante casi tres años de pandemia, destacó la prioridad concedida a proteger la vida y salud de la población, además de resultados como las bajas estadísticas de muertes y casos severos.
Wang deploró y denunció el trasfondo político detrás de los señalamientos de algunos medios internacionales de prensa a la modificación de medidas, como la degradación de A a B en la categoría conque se maneja la Covid-19.
Este cambio –acotó- es sustentado en la ciencia, es oportuno y necesario. El propósito es proteger a las personas y reducir lo más posible el impacto de la pandemia en el desarrollo social y económico.
China se aleja más de su estricta política de cero Covid-19 y avanza en la convivencia con el coronavirus SARS-CoV-2, tal y como hace el resto del mundo.
Este mes el Gobierno revolucionó el mecanismo sanitario, desmontó muchas medidas y simplificó otras en función de garantizar el crecimiento socioeconómico y erradicar prácticas polémicas que causaron malestar en la población y destaparon protestas sin precedentes en noviembre.
Pero al mismo tiempo el país experimenta un fuerte rebrote, que según expertos se debe a la continua mutación del coronavirus SARS-CoV-2, la llegada del invierno y la caída de la respuesta inmune en los individuos vacunados.
La oleada disparó la cifra diaria a millones de infectados y aunque los decesos por la enfermedad también aumentaron, las autoridades sanitarias solamente contabilizan a quienes fallecen por problemas respiratorios o neunomía.
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