El traspaso fue realizado durante una ceremonia en la que Halevi fue ascendido a teniente general, el grado más alto en las FDI.
Kochavi entregó el mando tras cuatro años en el cargo y en medio de profundas diferencias con el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu, quien retornó al poder hace apenas unas semanas con una agenda conservadora.
El Canal 12 reveló a principios de año que el Ejército rechazó los poderes otorgados a los ministros ultranacionalistas Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, que recibieron responsabilidades sobre varios aspectos castrenses fuera de la cadena de mando.
Según la fuente, antes de abandonar el cargo Kohavi le comunicó esa postura a Netanyahu y al titular de Defensa, Yoav Gallant.
Luego, en una entrevista con esa televisora, Kohavi afirmó que la entrega de responsabilidades relacionadas con las Fuerzas Armadas a cualquier otro ministro que no sea el de Defensa es una violación inaceptable de la cadena de mando.
“El jefe de las FDI informa a un ministro, el ministro de Defensa, y no tengo dudas de que esto continuará”, subrayó.
Como parte de los acuerdos de reparto de poder de la coalición gobernante, Ben Gvir fue puesto al frente de la cartera de Seguridad Nacional, con poderes ampliados que incluyen el control de la policía fronteriza, hasta la fecha bajo control de Defensa.
A ese último ministerio también se le quitó competencias sobre Cisjordania que le fueron entregadas a Smotrich.
Ambos funcionarios son conocidos por su retórica antiárabe y racista, además de posturas abiertamente expansionistas.
Tras la reciente victoria electoral de la alianza conservadora, Smotrich exigió el Ministerio de Defensa, pero ante la ola de críticas internacionales, Netantyahu no se atrevió a dar ese paso, aunque le transfirió el control sobre la Ribera Occidental.
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