Desde el punto de vista institucional, el país registra loables avances a la luz de las legislaciones aprobadas en años recientes, las decisiones provenientes del partido en el poder —Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA)—,las políticas del Gobierno yuna mayor presencia de las féminasen gestiones públicas y empresariales.
Sin embargo, el camino para el adelantamiento será difícil y prolongado, teniendo en cuenta patrones culturales, asimetrías sociales, índices de pobreza y el analfabetismo funcional, que colocan a numerosas angoleñas en sistemática desventaja.
Según recordó el MPLA, ellas tuvieron un papel decisivo en la lucha anticolonial, la conquista de la independencia y las posteriores acciones en aras de la reconciliación, la paz y la unidad nacional.
En la actualidad, también realizan importantes contribuciones en puestos de trabajo y posiciones relevantes de la vida política, económica y social, pero hay numerosos desafíos por enfrentar, juzgó la organización.
Es preciso continuar elevando el nivel académico, técnico y profesional de las mujeres, subrayó el MPLA, que igualmente reiteró el apoyo institucional al combate contra todas las manifestaciones de violencia de género.
El empoderamiento significa garantizar mejores condiciones para que ellas alcancen su pleno potencial e incrementen la participación en todos los niveles y ámbitos del poder político, administrativo y empresarial, remarcó el pronunciamiento.
Al decir de la vicepresidenta de la República, Esperança Costa, el aumento exponencial de la población estudiantil universitaria en los últimos años estuvo signado por una mayor inserción de féminas en estudios superiores. En 2019—ejemplificó— constituyeron el 46 por ciento de los matriculados y lograron una tasa de aprobación anual superior en comparación con los varones.
No obstante, el incremento enunciado no se traduce para nada en una mayor presencia de las graduadas en investigaciones científicas, sopesó la vicemandataria.
A escala nacional, razonó, subsisten diversas limitantes para la continuidad del aprendizaje que van desde cuestiones financieras y logísticas hasta barreras institucionales y de índole sociocultural.
Aquí o en cualquier otra parte del mundo, las disparidades sexistas lesionan los derechos humanos fundamentales y constituyen un “gran desperdicio del potencial humano”, señaló la también profesora y doctora en Ciencias.
(Tomado de Orbe)
















