Al intervenir en la clausura de la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (Parlamento), el mandatario instó a avanzar más en la democracia popular y defender la unidad del liderazgo del Partido Comunista de China y la gobernanza basada en la ley.
Consideró vital adoptar una filosofía de desarrollo centrada en el pueblo para que los logros de la modernización beneficien a cada persona de manera justa y haya resultados más notables y sustantivos en la promoción de la prosperidad común.
Pidió fortalecer y ampliar la unidad entre los habitantes del país, sus grupos étnicos y la diáspora para así movilizar “todos los factores favorables y formaremos una fuerza poderosa que facilitará la construcción de un gran país socialista moderno y el avance de la revitalización nacional”.
Xi afirmó que en su nueva gestión presidencial cumplirá con las responsabilidades otorgadas por la Constitución, las necesidades de la nación y los intereses de la población.
Pero también insistió en coordinar mejor el desarrollo y la seguridad, lo cual consideró pasa por reforzar la capacidad de China para protegerse y optimizar el sistema de defensa.
En ese sentido, instruyó a transformar a las fuerzas armadas en una «Gran Muralla de acero» que sea capaz de salvaguardar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo.
Igualmente, convocó a aplicar estrategias que permitan avanzar en la ciencia, la educación y la innovación, para así lograr una mayor independencia tecnológica, igualar los niveles de progreso rural y urbano, y construir una economía baja en carbono.
El órgano legislativo cerró su cónclave tras una semana de reuniones, donde completó la renovación de los altos cargos del Estado y reeligió el viernes a Xi Jinping como gobernante de China y presidente de la Comisión Militar Central.
Asimismo, escogió a Han Zheng como vicepresidente de la nación, a Zhao Leji al frente de la Asamblea y a los 14 vicepresidentes del Comité Permanente de la XIV Legislatura.
La reunión parlamentaria transcurrió de forma paralela a la del órgano consultor para definir el rumbo socioeconómico del país en el corto y mediano plazo.
Con el cierre de ambas citas políticas, China puso fin al período conocido aquí como las Dos Sesiones.
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