En un comunicado, el funcionario responsabilizó a las autoridades de Tel Aviv por esas provocaciones al tiempo que llamó a la comunidad internacional, en especial a Estados Unidos, a presionar a ese país para obligarlo a detener sus crímenes.
Esta semana el Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados palestino denunció los planes de Israel de ampliar el horario de entrada de los judíos a la jerosolimitana Explanada de las Mezquitas, una decisión que calificó de peligrosa.
Consideramos “de extrema gravedad esta decisión colonial, judaizante y racista”, afirmó en un comunicado
La Cancillería denunció que esa acción se adoptó en medio de las festividades por el Ramadán, mes sagrado para los musulmanes.
El pasado fin de semana el ministerio también cuestionó las continuas incursiones de los colonos y las fuerzas de seguridad en la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado para los musulmanes.
La Explanada de las Mezquitas es venerada tanto por musulmanes, que la llaman Noble Santuario, como por judíos, que la conocen como el Monte del Templo.
El Consejo de Patriarcas y Jefes de Iglesias de Jerusalén alertó ayer sobre “la escalada de hechos violentos en Tierra Santa en los últimos meses”, tras la llegada al poder en Israel de una coalición ultraderechista encabezada por Benjamin Netanyahu.
Asimismo, criticó a ese país por permitir los continuos ataques de extremistas judíos a iglesias, cementerios y ceremonias religiosas cristianas.
El Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén denunció a mediados de mes un ataque de dos colonos israelíes contra la Iglesia del Sepulcro de la Virgen María, ubicada en la zona ocupada de la ciudad.
Recientemente el diario israelí The Jerusalem Post alertó que los ataques de los ultraortodoxos y colonos contra los cristianos que viven o visitan la urbe se intensificaron en los últimos meses, aunque la policía evita intervenir.
Israel ocupó la zona oriental de la metrópoli en la guerra de 1967, y desde entonces mantiene bajo su control el territorio pese a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
De hecho, en 1980 las autoridades israelíes declararon a toda la urbe como la capital eterna e indivisible del país, una postura rechazada por la comunidad internacional.
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