Un comunicado del Ejército precisó que las aeronaves atacaron dos supuestos sitios de fabricación y almacenamiento de armas del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), grupo que controla el enclave costero.
Según el texto, el ataque fue una respuesta a una andanada de misiles esta madrugada lanzada desde la franja contra territorio israelí.
Tras el incidente, el ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, advirtió que “rodarán cabezas en Gaza”.
Las Brigadas Nasser Salah El-Din, brazo militar de los Comités de Resistencia Popular, asumieron la responsabilidad por el lanzamiento de los cohetes y señalaron que la acción fue una respuesta al asalto de la policía israelí a la Mezquita de Al Aqsa, tercer sitio más sagrado para los musulmanes.
“Que los líderes de la ocupación sepan que pagarán un alto precio por esos crímenes”, afirmaron en un comunicado.
En similar sentido se pronunció Tariq Selmi, vocero de la Yihad Islámica, al señalar que esos misiles son un mensaje de advertencia a Israel.
El pueblo palestino está listo y preparado para defender Al Aqsa, sin importar los sacrificios, afirmó.
El portal noticioso Ynet reveló que en las últimas horas hay un frenético intercambio de mensajes y contactos entre Israel, varios países árabes y representantes de la ONU para evitar una escalada.
La policía ejecutó esta madrugada un nuevo ataque contra la Mezquita de Al Aqsa, donde desalojó por la fuerza a cientos de palestinos que celebraban una vigilia por el Ramadán.
Según la agencia oficial de noticias Wafa, los agentes dispararon gases lacrimógenos contra el edificio tras romper ventanas, lo cual provocó numerosos casos de asfixia.
La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina en Jerusalén denunció que la policía impidió el ingreso de los médicos para ayudar a los heridos, muchos de los cuales fueron detenidos mientras que otros fueron golpeados.
Poco después, bajo un amplio despliegue policial numerosos judíos recorrieron el área, lo cual es considerado una provocación por los árabes.
Israel ocupó la zona oriental de la metrópoli en la guerra de 1967, y desde entonces mantiene bajo su control el territorio pese a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
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