La organización denunció que durante algún tiempo los profesionales sanitarios son objetivos de las pandillas, tanto estudiantes, enfermeras, médicos internos, residentes o generales, así como especialistas han sido víctimas de secuestros y algunos asesinados en total impunidad.
Todo ello mientras la profesión médica en Haití es más una vocación que un trabajo lucrativo, aseguró la entidad y agregó que ningún galeno puede presumir de un salario digno.
La situación provocó un éxodo de especialistas “de proporciones enormes” al tiempo que varios hospitales son disfuncionales o limitaron sus servicios por falta de personal o por estar ubicados en zonas de conflicto.
El organismo recordó que la salud es un derecho fundamental y llamó a todos los involucrados en la violencia crónica a tomar conciencia y buscar formas de negociación para recuperar la calma y frenar la huida masiva de profesionales.
En marzo pasado la Asociación Médica Haitiana denunció que más de 30 galenos fueron secuestrados desde 2022 y criticó que el Gobierno no asume su responsabilidad con la seguridad del gremio y de la población en general, incapaces de realizar sus actividades cotidianas ni vivir en paz.
Este año la cifra de profesionales de la salud raptados se acerca a la quincena, la mayoría en la capital, lo cual provocó el cierre de varias instituciones de salud, entre ellas el hospital Albert Schweitzer, en el departamento Artibonite, y los Centros del Grupo de Estudio Haitiano sobre Sarcoma de Kaposi e Infecciones Oportunistas (Gheskio).
El director de los centros Gheskio, quien también forma parte del comité científico de la Organización Mundial de la Salud, William Pape, alertó sobre la posibilidad de una “masacre de Ruanda” en Haití ante el poderío de las pandillas.
“Ya es hora de que reaccionemos, porque estos crímenes se multiplicarán y todos seremos víctimas. Ya es hora de detener este descenso a los infiernos, debe quedar claro”, escribió Pape en un mensaje.
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