Respaldados por un amplio despliego militar, los equipos irrumpieron en la aldea a las 05:00, hora local, denunciaron residentes a la agencia oficial de noticias Wafa.
Según el medio noticioso, fueron destruidas una vivienda, numerosas instalaciones comerciales, una lavandería y una tienda de repuestos para automóviles.
El gobierno palestino denuncia sistemáticamente esa política al considerar que tiene como objetivo expulsar a los habitantes palestinos y judaizar la zona, en especial Jerusalén.
Durante los últimos diez años, de 2013 a 2022, la policía israelí derribó cada mes un promedio de 12,4 edificios árabes en la zona oriental de la urbe, para sumar mil 492, de acuerdo con datos oficiales.
Tel Aviv justifica su estrategia al afirmar que esas construcciones no tienen permiso, a lo cual los palestinos replican que las autoridades de ocupación casi nunca autorizan nuevas edificaciones a los ciudadanos árabes como parte su estrategia para judaizar la zona.
Según diversos cálculos, más de 500 mil colonos viven en la Ribera Occidental y unos 200 mil en Jerusalén Este, que la comunidad internacional considera la capital del futuro Estado palestino.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios alertó recientemente que de 2009 a 2022 Israel demolió ocho mil 665 estructuras palestinas en Cisjordania y Jerusalén oriental, lo cual afectó a más de 151 mil personas, incluidas 13 mil desplazadas.
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