El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados condenó en un comunicado las incursiones de las aeronaves de la vecina nación, que incluyó el uso de armas prohibidas por la comunidad internacional como bombas de racismo y de fósforo.
Destacó que más de 950 palestinos murieron por las bombas en los últimos cuatro días, aunque en el más reciente parte la cifra aumentó a mil 78, y cinco mil resultaron heridos.
El ministerio resaltó que se contabilizaron un gran número de viviendas, edificios, instituciones e instalaciones destruidas total o de forma parcial.
“Los asesinatos, la destrucción y desplazamiento masivo de personas significan que el Estado ocupante está cometiendo el crimen de genocidio contra los ciudadanos palestinos” en el enclave costero, recalcó.
Asimismo, también denunció el cese de los servicios de electricidad, agua, combustible y alimentos a ese territorio como parte de la política israelí de “cerco total”.
Israel explota el apoyo de algunos países con el pretexto de la autodefensa para cometer las formas más atroces de crímenes, aseguró.
Según la Cancillería, el objetivo es “liquidar la causa palestina y reemplazar la cultura y la lógica de la paz con la cultura de la guerra y la arrogancia de la fuerza”.
Desde el inicio del nuevo conflicto, que amenaza con extenderse, también murieron unos mil 200 israelíes.
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