Asimismo, en su carta semanal el mandatario sudafricano abogó por un proceso de negociación liderado por la ONU para resolver el conflicto.
Todo ello, dijo, “debe conducir a una paz justa y duradera que satisfaga los derechos humanos, la dignidad y las aspiraciones de todas las personas en ambos lados de este conflicto”.
“Los actos de castigo colectivo como cortar la electricidad, los alimentos, el agua, los suministros médicos y otros suministros esenciales a las poblaciones civiles son aborrecibles, al igual que la destrucción deliberada de sus hogares”, agregó al referirse a las acciones israelíes sobre la población palestina de Gaza.
Las atrocidades que hemos presenciado desde el sábado de la semana pasada son el último capítulo de una dolorosa historia de sufrimiento, opresión, ocupación y conflicto que se remonta a más de 75 años, recordó el mandatario.
La magnitud del sufrimiento humano, añadió, es un sombrío recordatorio de que son los civiles los que sufren la peor parte en los conflictos armados y los que pagan el precio más alto.
De esa manera, resaltó Ramaphosa, Sudáfrica se mantiene firme contra la violencia dirigida contra civiles; contra el asesinato de niños, ancianos, enfermos y no combatientes; contra los ataques contra infraestructuras críticas como los hospitales; y contra el castigo colectivo de las poblaciones civiles.
Como sudafricanos, sostuvo, esto tiene ecos del castigo colectivo sufrido por nuestro propio pueblo por parte del régimen del apartheid cuando buscaba destruir el movimiento de liberación.
Sudáfrica, prosiguió, se hace eco de la posición adoptada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, de que privar a los civiles de bienes esenciales para su supervivencia está prohibido por el derecho internacional.
La única manera de lograr la paz es el cumplimiento de las aspiraciones legítimas del pueblo palestino a los derechos humanos, la dignidad y la condición de nación, enfatizó Ramaphosa.
Es nuestra esperanza colectiva que los pueblos israelí y palestino se unan, se reconcilien y elijan el camino de una paz justa, concluyó.
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