Durante una ceremonia en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia, donde participó también la vicepresidenta Kamala Harris, Biden colocó una ofrenda floral en la Tumba al soldado desconocido.
En su discurso, el mandatario destacó que el santuario “honra ese sacrificio y cuenta sus historias. Y, a su vez, cuenta nuestra historia: la historia estadounidense”.
Nunca debemos olvidar las vidas que representan estas banderas, flores y marcadores de mármol: una madre, un padre, un hijo, una hija, una hermana, una esposa, una amiga, expresó el gobernante al recalcar que los veteranos son “la columna vertebral de acero de esta nación”.
Cada 11 de noviembre, alguna vez conocido como el Día del Armisticio, por el pacto que puso fin a la Primera Guerra Mundial en 1918, Estados Unidos vive un feriado federal, que este año se transfirió para el viernes.
Desde la tarde del jueves los estadounidenses entraron en lo que denominan un fin de semana largo con motivo de la conmemoración nacional.
Más allá de la connotación política, muchos aprovechan para pasar en familia y aunque es día de memoria, los centros comerciales se abarrotan en el contexto de una fiebre de ventas en una etapa del calendario en la que se impulsa el consumo por la cercanía de Navidad y Fin de año.
Según cifras del Departamento de Defensa, en el país hay más de 19 millones 500 mil veteranos, de ellos alrededor de dos millones son mujeres.
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