Ellas conocen bien por sus padres y abuelos leyendas, mitos, costumbres y tradiciones sobre la naturaleza y otros distintivos del lugar, a orillas del lago Atitlán.
El nombre de Santa Catarina sobrevino en honor de la santa patrona Catalina de Alejandría, y el vocablo Palopó de la unión de dos palabras de diferentes idiomas, castellano y kaqchikel, que significa “árbol de amate”, debido a la abundancia de esta planta en el sitio.
Sus casi tres mil habitantes, mayormente indígenas mayas, se dedican al turismo, aparte de producir para el autoconsumo maíz, frijol, café y criar ganado.
Las pequeñas Lesly y Nery participaron en el proyecto Pintando Santa Catarina Palopó, iniciado en 2017, que involucró a toda la comunidad y dejó maravillosos murales.
Artesanos y pintores recrearon piezas únicas con técnicas contemporáneas que aún hoy llaman sobremanera la atención.
Atitlán, el lago más profundo de Centroamérica y el tercero más grande de esta nación, proporciona diferentes ambientes a propios y extraños, así como la posibilidad de sumergirse en sus aguas termales.
En el listado de Pueblos Pintorescos, idea impulsada por el Instituto de Turismo de Guatemala, también aparecen Isla de Flores, del Petén; Estanzuela, en Zacapa, y San Juan del Obispo, en Sacatepéquez.
Cuentan que Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, tras visitar Santa Catarina Palopó en 1937,se inspiró en el Cerro de Oro, situado en el volcán Tolimán, para escribir su famoso libro.
(Tomado de Orbe)


















