Dicha entidad recordó que el pacto beneficiará a productos como los licores, té y frutas en una primera etapa.
Las partes lo prorrogarán en cuatro años para incluir otras 175 indicaciones.
China y UE firmaron el convenio en 2020 mientras negociaban el tratado bilateral de inversiones, que garantiza mayor ingreso de las empresas a los respectivos mercados con más protección a operaciones y productos, respeto de la propiedad intelectual y cumplimiento de las leyes internacionales.
Para Beijing significa consolidar la posición como el principal socio del bloque europeo, y éste, a su vez, conseguirá derribar barreras a sus negocios en la nación asiática.
Durante 2020 los intercambios mercantiles entre sí arrojaron 711 mil millones de dólares.
Sin embargo, la UE reveló el mes pasado una estrategia comercial que buscará acercarse de nuevo a Estados Unidos y contrarrestar la pujanza de China por estimar que su modelo ‘cambió el orden económico y político global’ e impuso ‘retos cada vez mayores’.
Europa se propone que el gigante asuma ‘más obligaciones en el comercio internacional’ y de paso abordar los ‘efectos secundarios negativos’ derivados de ‘su sistema económico de capitalismo de Estado’.
Entre otros aspectos, buscará responder a las ‘complejidades’ de tener relaciones con China y disponer de ‘herramientas comerciales para hacer cumplir sus derechos’.
Beijing rechazó ese enfoque y las acusaciones del bloque, tras pedirle priorizar el multilateralismo y la cooperación en vez de las discordias.
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