Reportes de prensa indican que la firma giró un cheque con esa cantidad a sus acreedores, justo un día antes de vencerse el plazo concedido para saldar la cuenta.
Evergrande debía cumplir con ese pago el pasado 23 de septiembre, pero no pudo por sus problemas de liquidez.
La operación estimuló un poco las bolsas asiáticas, que se mantienen cautas hasta ver el desenlace del caso, pues los analistas advierten que la situación aun es crítica.
Este jueves la firma inmobiliaria –asentada en Shenzhen- volvió a cotizar en Hong Kong tras casi tres semanas fuera del mercado financiero, pero sus acciones se desplomaron 12,5 por ciento luego de conocerse el fiasco en las negociaciones para vender su subsidiaria de servicios de propiedades.
Incluso los títulos de la filial en cuestión, la Evergrande Property Services, descendieron 8,0 por ciento.
El conglomerado planeaba vender dicha unidad a la hongkonesa Hopson por dos mil 577 millones de dólares, pero la noche antes tuvieron desacuerdos y terminaron las negociaciones con ruptura.
Con esa operación Evergrande se proponía aligerar sus problemas de liquidez, los cuales conllevaron a deudas internacionales por encima de los 300 mil millones de dólares y hasta impactó en el lento crecimiento de la economía china en el tercer trimestre de este año.
Si bien intentará ahora discutir con sus acreedores la renovación o extensión de todas las deudas, adelantó que no garantiza ser capaz de cumplir con las obligaciones financieras.
Pese a la inquietud que despertó la cuestión de Evergrande, el viceprimer ministro chino, Liu He, indicó que los riesgos del mercado seguirán bajo control y no afectarán mucho a las necesidades razonables de capital.
Igualmente, el presidente del Banco Central, Yi Gang, comentó que por ese caso solo se esperan impagos, cierre de algunos sitios de construcción e incertidumbre en la entrega a tiempo de viviendas pagadas por adelantado.
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