El Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CPCE) reportó hoy que en los países al mediodía del Sahara en las últimas 24 horas fueron registrados 189 decesos y cuatro mil 199 contagios, estadísticas ínfimas cuenta habida los más de mil 300 millones de habitantes de la zona.
Los acumulados en ambos índices desde la llegada de la pandemia a esta región del planeta ascendieron, el de muertes, a 217 mil 508 y, el de los infectados, a ocho millones 483 mil 608, siempre acorde con el informe diario del CPCE.
Sin embargo la calma alentada por esos números palideció ante un informe conjunto de la ONU y otras organizaciones regionales y especializadas según el cual la mitad de los estados al mediodía del gran desierto están sumergidos, o en riesgo de estarlo, en dificultades para afrontar sus deudas.
El reporte afirma que el número de personas en condición de extrema pobreza en la región asciende a 30 millones, y cifra como promedio el nivel de las deudas públicas en alrededor del 56 por ciento de los respectivos productos internos brutos.
La paradoja reside en que en los territorios de esos países, los más pobres del planeta, hay enormes recursos naturales: petróleo, cobre, oro, estaño, cobalto, cromo, uranio, coltán y diamantes, explotados en su mayoría por transnacionales, secuela de la dominación colonial por las exmetropolis europeas.
Junto a esas potenciales fuentes de ingresos existe un enorme reservorio energético: solar, eólico, fluvial y de biocombustibles para cuyo desarrollo se requieren vastas inversiones y transferencia de tecnología hasta ahora inexistentes.
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