En un informe presentado al Gobierno, la compañía nacional de agua Mekorot instó a las autoridades a evaluar un plan a largo plazo para enfrentar el problema, al estimar que la dependencia de la desalinización conlleva riesgos de mal funcionamiento y es insuficiente para las necesidades futuras.
Citado por el portal noticioso Ynet, el documento estima que la población del país alcanzará los 16 millones de habitantes en 2025, a los que se sumarán otras ocho millones de personas en Cisjordania y la franja de Gaza.
Ese aumento provocará la expansión de las urbanizaciones, lo cual a su vez, disminuirá las áreas agrícolas y despobladas, vitales para el suministro de agua, señaló.
Según el servicio hidrológico nacional, los suministros naturales del líquido se reducirán un 30 por ciento en los próximos años.
Israel es un país desértico y recicla más del 80 por ciento del agua que consume, la mayor parte usada luego en tareas agrícolas.
Para esta nación levantina, la principal fuente de ese recurso en la actualidad son las plantas desalinizadoras distribuidas a lo largo de la costa mediterránea.
rgh/rob
















