Así lo acordaron las direcciones de los cuerpos policiales de las dos naciones, que trabajan hace varios años para eliminar también las actividades ilícitas en la línea fronteriza, unos 861 kilómetros marcados por la pobreza extrema y la violencia étnica.
Durante un encuentro en esta capital, el comisionado general de la Policía Federal etíope, Demelash Gebremichael, y su homólogo keniano, Hillary Nzioki Mutyambai, concordaron ayer en que es necesario aumentar la eficacia del enfrentamiento a los problemas en la zona.
Para ello, apuntaron, deben mejorar las prácticas y los procesos de intercambio de información entre las instituciones, además de establecer cuanto antes programas de formación, adiestramiento y desarrollo de capacidades.
Luego de debatir varios temas de interés mutuo, entre ellos la seguridad en cada territorio, Gebremichael y Nzioki Mutyambai convinieron firmar próximamente un memorando de entendimiento en el cual estén incluidas las convergencias e intenciones de las partes, para emprender una línea de acción común.
Ese documento, primero que todo, certificará la planificación y ejecución, dentro de un mes aproximadamente, de una maniobra combinada contra Al-Shabab y Shene, según declararon en una conferencia de prensa.
Eliminar el terrorismo que practican esos grupos es la única manera de garantizar un contexto idóneo para desarrollar la colaboración comercial de manera pacífica, segura, legal e ininterrumpida, subrayó por su parte el comisionado etíope.
Al Shabab mantiene constante hostilidad contra Kenya desde 2011, cuando este país envió fuerzas militares a Somalia luego de diferentes secuestros en su jurisdicción atribuidos a ese grupo armado islamista, aliado de Al-Qaeda.
Dos de las primeras masacres que perpetró y recibieron gran cobertura mediática fueron los ataques al centro comercial Westgate de Nairobi, en 2013, y a la Universidad de Garissa, en 2015, cuando fallecieron 147 estudiantes. Facción formada dentro del Frente de Liberación Oromo (OLF), aunque presuntamente opera de manera autónoma desde 2018, Shene está acusada de masacres de civiles, sabotajes y destrucción de propiedades e infraestructuras, entre otros muchos delitos.
Sus operaciones aumentaron precisamente después de ese año, cuando el primer ministro Abiy Ahmed llegó al poder e instó al OLF a abandonar las armas, volver al país e intervenir en la vida política de manera pacífica.
Oromía, estado ubicado en el oeste de Etiopía, es el centro de sus incursiones, principalmente en la ciudad de Borena, fronteriza con el territorio keniano.
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