Con los de la fecha, el archipiélago totaliza cinco millones 30 mil dos contagiados con la enfermedad, una cantidad que en Asia solo supera la India, y ahora ocupa el lugar 17 en todo el mundo.
Entre noviembre y diciembre Indonesia llegó a reportar menos de mil infectados con el SARS-CoV-2, pero la irrupción de la variante Ómicron del virus a poco de concluir el 2021 la sumió en una escalada que ayer miércoles marcó un pico de 64 mil 718.
En medio de tan complicada situación epidemiológica, el presidente Joko Widodo llamó a la ciudadanía a extremar las medidas preventivas, limitar las salidas a la calle y las actividades innecesarias y mantener la calma.
A inicios de este mes el gobierno elevó del nivel uno al tres el PPKM o modelo de restricción de movilidad social, en un intento por frenar la propagación de la también llamada variante BA.1, menos letal pero más transmisible que la Delta.
El director general de los Servicios de Salud, Abdul Kadir, alertó que los contagios podrían aumentar en los próximos días y someter el sistema hospitalario a grandes presiones.
En la fecha la cartera de Salud también dio cuenta de 206 muertes, con lo que el acumulado ascendió a 145 mil 828.
Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo, ya administró la segunda dosis de las varias vacunas que administra a alrededor de las tres cuartas partes de sus 278 millones de habitantes.
mem/asg
















